Gepetto, pobre Gepetto (Cuento de Zuhe Riestra, alumna de la Escuela de Comunicación Social de la UCV)

Nueve meses más tarde, Gepetto encontró en la puerta de su taller a un pequeño niño envuelto en mantas. El bebé tenía una nota que decía: Aquí te dejo a Pinocho. Daniella. PD: Pino porque sé que te gusta hacer muebles rústicos, y ocho porque esos fueron los minutos que te tomó hacerlo. Consternado, Gepetto entró con el bebé en brazos a su casa. Puso la canastilla en una mesa y agobiado por sus problemas fue hacia la ventana donde se sentó a contemplar el cielo en busca de algún milagro que lo sacara de aquel apuro en el que se encontraba metido. De pronto, una luz intensa apareció en el cielo e interrumpió sus pensamientos. Gepetto, que había escuchado decir que sobre los cielos italianos había sido vista una misteriosa mujer, mejor conocida como El Hada Azul, que concedía deseos a los desesperados, cerró los ojos y pidió, con todas las fuerzas que tenía, su deseo. Al volver la cabeza hacia la mesa donde antes había estado un niño, observó maravillado que en su lugar estaba un pequeño tronco del más fino pino con el que el carpintero hizo luego un pisapapeles.
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